Hubo una etapa de pánico (2021), una etapa de "no va a pasar nada" (2023), y ahora estamos en algo más interesante: una etapa de operación pragmática. Las cookies de terceros existen, pero su utilidad cayó mucho. La pregunta real ya no es si van a morir — es: ¿cómo medís sin depender de ellas?

Lo que efectivamente cambió en cómo trabajamos.

1. First-party data se volvió la base, no el complemento. Hace cinco años el dato propio del cliente era "lo que tenés además del píxel". Hoy es lo opuesto. Los CRMs, las plataformas de CDP, los signals de site propio — eso es la fuente. Lo que las plataformas de medios devuelven es un cruce de baja resolución sobre ese dato propio.

2. Conversions API se volvió obligatorio, no opcional. Cualquier cliente que todavía está midiendo conversiones sólo con pixel cliente está perdiendo entre 20% y 40% de las conversiones reales según iOS. Server-side tracking no es una optimización: es la línea base operativa hoy.

3. MMM volvió fuerte. Y no como herramienta de planning anual sino como instrumento de medición continua. Modelos corriendo cada 4 semanas, comparando contribución estimada con conversiones digitales reportadas. Cuando hay un gap grande entre ambos, sabés que hay sub-reporting digital — y dónde.

4. Tests holdout sistemáticos. Apagar canales en geos seleccionadas y comparar lift. Es la forma más sucia y más confiable de medir incrementalidad. Tres veces al año por canal grande, mínimo.

Lo que se rompió y todavía no se reparó.

Tres preguntas que valen oro hoy.

La muerte de las cookies, parte 3, es eso: dejó de ser una conversación de futuro y se volvió un test técnico del presente.